Grandes del conurbano: Grete Stern

 

En 1935, dos meses después de llegar a la Argentina, Grete Stern y su esposo, Horacio Coppola, presentaron lo que la revista Sur llamó “la primera muestra seria de arte fotográfico en Buenos Aires”, la serie incluía trabajos desarrollados en Alemania y Londres entre 1929 y 1935: retratos, composiciones, publicidades y paisajes. El trabajo era un verdadero acercamiento a la fotografía poco convencional: avisos publicitarios en collages, estudios con objetos, cristales y naturaleza muerta. Aquellos temas, a priori corrientes para la época fueron abordados de una manera poco convencional: la definición era perfecta, el espectro crómatico amplio, el uso tenues de luces, las poses simples y los negativos inalterables. Entre 1935 y 1981, Grete continuó trabajando en Argentina, desarrollando fotomontajes, reproducciones de trabajos de arte y retratos. Stern trajo de Alemania esa sensibilidad moderna adquirida en la Berlin bohemia y en la legendaria escuela Bauhaus que sacudió la quieta fotografía argentina de un tiempo que la terminaría proclamando una de las fundadoras de la fotografía moderna del país.

Grete Stern nació en Elberfeld, cerca de Wuppertal, Alemania, el 9 de mayo de 1904. Fue la primera hija de Frida Hochberger y Louis Stern, quien murió cuando Grete tenía sólo seis años. Su familia se dedicó al negocio textil y solían viajar a Londres a visitar familiares, donde Stern realizó sus primeros años de escuela. Estudió piano y guitarra, entre 1923 y 1925 estudió diseño gráfico con el profesor Ernst Schneidler en el Kunstgewerbeschule, en Stuttgart. En 1926, trabajó como diseñadora freelance y artista para publicidades en su pueblo natal, Wuppertal. Fue luego de ver una muestra de fotos de Edward Weston y Paul Outerbridge que se sintió motivada a estudiar fotografía.

En 1927, Stern se mudó a Berlin para vivir con su hermano Walter, quien trabajaba como editor de películas. Su recomendación la hizo conocer primero al fotógrafo Otto Umbeh, y a través de éste a Walter Peterhans, un afamado y meticuloso fotógrafo. En 1928 Peterhans aceptó a Ellen Auerbach como estudiante, Stern y Auerbach forjarían una amistad que duraría el resto de sus vidas. “Él nos enseño ver a la fotografía. Para él, la cámara no era sólo un instrumento para tomar fotos, sino una manera de ver” dijo en una entrevista en 1992.

En 1930 Peterhans fue nombrado Maestro de la Fotografía en la renombrada Escuela Bauhas de arte y diseño. Con los fondos de una herencia, Stern compró los equipos necesarios y junto con Auerbach montaron un estudio de fotografía de moda y retratos. Pensaron llamarlo “Rosenber (primer nombre de Ellen) y Stern pero sonaba “como el nombre de una fábrica de ropa para judíos”,  finalmente, lo llamaron ringl+pit, sus apodos de niñas (Ring para Grete y Pit para Ellen). Todos sus trabajos serían firmados por ambas.

Escuela de arte y diseño Bahaus, en Weimar, Alemania

En la década del 30´ la publicidad moderna estaba en sus comienzos y había mucho para explorar. Los avisos de ringle+pit representaban un punto de partida de los estilos de la época: combinar objetos, maniquíes y figuras recortadas constituían una nueva moda caprichosa. Stern y Auerbach trabajaban bajo la influencia creativa que predominaba la Berlin de ese tiempo. Sus trabajos tenían que ver con una manera nueva de retratar a las mujeres, bajo el contexto de la imagen “de la nueva mujer”, idea emergente de ese tiempo. Una sutil ironía marcaba sus trabajos sobre lo que se aceptaba  y esperaba acerca de las mujeres, partiendo de la idea de una imagen dominante de la mujer; era evidente que la gran experiencia de Grete en diseño gráfico le era de utilidad. “Lo que más me gustaba era la combinación de fotografía con una buena tipografía, con un buen tipo de letra. Esa era mi especialidad”, dijo Stern.

En abril de 1930 Grete Stern siguió los pasos de Peterhans hasta Dessau para continuar con sus estudios. Allí conoció a Horacio Coppola, un fotógrafo Argentino, estudiante de Peterhans. Mientras, Auerbach, continuaba con ringl+pit. Stern volvió a Bahaus para profundizar sus estudios con Peterhans entre abril de 1932 y marzo de 1933, aquel año el Bauhaus cerró sus puertas cuando el régimen nazista se avecinaba. A pesar de no ser una activista, Grete tenía interés en los movimientos de izquierda, sus amigos le advirtieron sobre el peligro de continuar en Alemania y ya cuando el antisemitismo se volvió aberrante, en 1934 Stern dejó ringl+pit y emigró a Londres junto con hermano Walter, llevándose todas sus equipos fotográficos. Fueron años productivos: fundó un estudio de fotografía y publicidad y siguió retratando a sus amigos exiliados como Bertolt Bretch, Helene Weigel, Karl Korsch y Paula Heimann. La revista francesa Cahiers d´Art incluía un artículo sobre ringl+pit. Ellen Auerbacj, luego de un breve exilio en Palestina, se juntó con Stern en Londres. Su último trabajo juntas fueron una serie de fotografías para un hospital maternal.

***

En 1934, Walter emigró a California mientras que Grete y Horacio Coppola se casaron y viajaron a la Argentina. En octubre de 1935 a poco tiempo de llegar a Buenos Aires, montaron una exhibición de fotografía moderna, un acto inédito para la Buenos Aires de aquel entonces. Embarazada y sin saber si quedarse con Coppola regresó al año siguiente a Londres para dar a luz a María, su primera hija. Al poco tiempo regresó a la Argentina para no irse jamás.

Entre 1937 y 1941 Stern y Coppola trabajaron juntos en Buenos Aires, en su propio estudio de fotografía, diseño gráfico y avisos publicitarios. Sus ideas eran demasiado modernas para la Buenos Aires de entonces donde apenas había agencias de publicidad. En 1943, Stern presentó su primera exhibición de retratos de mujeres en Buenos Aires. Su consolidado estilo era opuesto a las dramáticas fotografías que prevalecían en el país. Trabajar en un ambiente dominado socialmente por hombres, era todo un desafío.

La casa de Stern y Coppola era un concurrido lugar para recibir a exiliados políticos y compatriotas. Forjaron una comunidad de apoyo, trabajo y cooperación, desarrollando actividades con intelectuales y artistas, muchos participaron como modelos en sus fotografías.

En  1940, la pareja se mudó a una moderna casa construida en las afueras de la ciudad (Ramos Mejía), diseñada por el arquitecto ruso Wladimiro Acosta. Incluía un estudio con luz natural, y salas para trabajar sus negativos; su hijo Andres, nació aquel año pero al poco tiempo Stern y Coppola se divorciaron más la casa continuó siendo ese lugar de encuentro para jóvenes artistas, escritores y exiliados argentinos y extranjeros. Se reunían para discutir sobre cultura y arte. En 1945, el colectivo artístico Madi (Movimiento de Arte Concreto Invención) exhibió en la casa por primera vez.

Horacio Coppola retratado por Grete Stern, 1934

A Stern le fascinaba usar las reuniones en su casa como una oportunidad para fotografiar a sus huéspedes. Sus temas recurrentes incluían a grandes exponentes de las letras y el arte, como Jorge Luis Borges, Clément Moreau, Renate Schottelius, entre otros. Las fotos de Stern son un hermoso archivo de intelectuales y artistas de la época. “Hice que la gente vea lo que yo veía en sus caras. Nunca me gustaron esas tensas sombras que se solían usar en esa época.  Algunos críticos pensaban que (en cuanto a la fotografía) estaba yendo hacia el lado incorrecto, decían, es todo gris, no dice nada. Pero al final les gustó mi estilo”, dijo Stern. Las fotografías de las que habla Stern eran estudios sobre caras y cabezas, con sencillos fondos para no distraer del foco principal.

Para mediados de 1940 Stern se había consolidado en Buenos Aires como una importante fotógrafa y diseñadora gráfica. En su carrera hay diversos temas que son el eje de sus trabajos: retratos, avisos, naturaleza, paisajes urbanos y hasta aborígenes del Norte del país. Los retratos de Stern eran trabajos realizados por placer pero también supo atraer a un determinado perfil de clientes. De hecho, en  1947 la revista Nuestra Arquitectura, publicó un trabajo de Amancio Williams con fotografías suyas. Para ese entonces, además de su labor como fotógrafa, Stern solía cantar en coros, actividad que desarrolló por más de cuarenta años.

Casa construida en 1939 por el arquitecto Vladimiro Acosta donde vivieron Stern y Coppola

En 1948, le encargaron un curioso trabajo para la columna “El psicoanálisis le ayudará”, de la  revista semanal, Idilio. El trabajo consistía en representar los sueños que las lectoras enviaban, la mayoría mujeres de clase media. La columna, escrita por el sociólogo Gino Gemrani (que luego fue profesor en Harvard), bajo el seudónimo de Richard Rest, terminó incluyendo 150 fotomontajes producidos ente 1948 y 1951 que mostraron el espíritu creativo de Stern en todo su esplendor. En los fotomontajes, ilustró las opresiones y sumisiones de la mujer de la época con sarcasmo e imágenes surreales; el trabajo resultó una vía ideal en la que Stern expresó sus ideas sobre los valores dominantes de la época.

 

 

 

 

 

 

 

A fines de los años 40´Stern ilustró los sueños de cientos de mujeres argentinas dándole espacio a sus problemáticas, silenciadas en aquella época

En 1956 Stern estuvo a cargo de una serie que presentada en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde trabajó hasta su retiro, en 1970. Allí conoció a varios artistas inmortalizándolos en sus retratos.

En 1959 la Universidad del Noroeste, la convocó a Resistencia, Chaco, para dar un seminario sobre fotografía. Cuando en 1964 obtuvo una beca el Fondo Nacional de las Artes, viajó al noroeste produciendo más de 800 fotos sobre la vida de los nativos de la zona constituyendo, hasta el momento, uno de los archivos fotográficos más importantes que se tenga registro.  Stern se interesó en mostrar la modesta manera de vivir de los aborígenes además de sus habilidades como artesanos. Al volver a Buenos Aires, exhibió su trabajo en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Esperaba que sus fotografías ayuden a cambiar las condiciones de vida de los nativos, un ideal más que una realidad. En 1975, un puñado de estas fotografías fueron incluidas en el Archivo Bauhaus en Berlin, que también llegó a diversas ciudades alemanas.

 

El suicidio de su hijo Andres, en 1965, fue un gran golpe para Stern que solía caer en profundas depresiones, su madre también se había quitado la vida.

Sus actividades como docentes continuaron hasta 1985. La fotógrafa argentina Sara Facio, sobre la influencia de Stern: “Grete influenció a una nueva generación de fotógrafos de dos maneras: por un lado por la importancia que ella le daba a la forma, su fotografía no es improvisada, sino bien pensada; por otro lado, su actitud en la vida: es una mujer devota de su vocación, en las buenas y en las malas, y los jóvenes admiran eso”.

En 1972, Stern viajó a los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Grecia e Israel y por primera vez, desde que emigró en 1933, visitó Alemania.  En 1975 el archivo Bauhaus organizó la primera exhibición de fotografías post guerra mundial, que incluían su material. En 1979, Gert Sander, el nieto de August Sander, inició un trabajo sobre el legendario estudio ringl+pit. En 1988, su casa natal en Wuppertal organizó la retrospectiva Emigradas, con trabajo de Stern y Auerbach; en 1993 el Folkwang en Essen adquirió los negativos originales y una gran material que luego supo exhibir.  Stern continuó con el trabajo en su estudio en Buenos Aires haciendo retratos y paisajes hasta 1980 cuando lo abandonó debido a dolencias oculares, “Fotografiar me dio una gran felicidad. Aprendí un montón y fui capaz de decir y mostrar lo que quise”, dijo Stern en 1992. Gerte Stern falleció el 24 de diciembre de 1995, a los 95 años.

Grete Stern, quien comenzó su carrera en la vanguardia europea de finales de los años 20´, produjo su mayor trabajo en la Argentina; su estilo moderno y original la llevó a convertirse en una de las fundadoras de la fotografía moderna argentina.

Traducción: Homenaje al Conurbano. Artículo original en inglés publicado por el Jewish Woman Archive

***

La muestra “Grete Stern, de Berlin a Villa Sarmiento” homenajea a una de las figuras más influyentes de la fotografía argentina, cuya obra se desarrolló, gran parte, en la zona oeste del Gran Buenos Aires.

EMAIL
INSTAGRAM

6 comentarios en “Grandes del conurbano: Grete Stern

  1. Interesante artículo sobre esta luchadora que entre otros temas en su obra incluye una avanzada en los derechos de la mujer. No tenía conocimiento de esta artista. Gracias.

    1. Jorge, gracias por tu comentario. Muy acertada tu mirada, Stern no sólo fue una interesante profesional sino que reivindicó el género como (casi) lo hacen las luchadoras de verdad.

  2. Excelente artista. Su trabajo es increíble. Les quería hacer una consulta. Entiendo que Grete Stern no tiene herederos y quería saber quien tiene los derechos o la propiedad de su obra. Estoy estudiando Curaduria y estoy haciendo un trabajo para proponer patrimonializar su obra justamente para protegerla de que se pierda, pero no se si alguien o alguna institucion ya tiene los derechos. Muchas gracias.

    1. Melina, gracias por pasar a leer. Qué buena iniciativa. La obra de Stern es muy amplia, sabemos que, por ejemplo, la colección Los aborígenes del Gran Chaco argentino corresponde a Matteo Goretti; si sabemos algo más, te avisamos. Abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *