Retratos de la vida conurbana: una cancha de béisbol en Ezeiza

En 1977 -en plena dictadura militar- Juan Carlos Pena, por entonces Consejero del Comité Olímpico Deportivo, tuvo la aguerrida tarea de convencer a los jerarcas de turno que el predio de menos de una hectárea ubicado en una arboleada zona en Ezeiza, a 30 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, no sea destinado para la construcción de
un centro deportivo sino para una cancha de béisbol. Hasta ese momento, Pena había dedicado su vida al deporte: jugó en el seleccionado nacional en los 50´, fue presidente de la Federación Argentina de Béisbol, árbitro internacional y hasta llegó a desempeñarse como tesorero de la Federación Mundial de Béisbol Aficionado.
Finalmente logró lo impensado y construyeron lo que iba a convertirse como el estadio de béisbol cuyo terreno sería el más grande del mundo. Pero lejos de ser motivo de orgullo o prestigio el furcio denota el desconocimiento para con el deporte.

***

Ahora una gruesa cinta amarilla bordea los límites del campo de juego e intenta, de algún modo, reparar el insólito error. Desde el home hasta la valla final -en línea recta- la longitud no debe superar los 120 metros pero en el caso del Estadio Nacional de Béisbol llega a los 140 metros y las líneas de los costados -donde se encuentra la primera y
tercera base- alcanzan los 115 metros: diez más de lo normal. La imperfección provoca que sea imposible ver un homerun –cuando un bateador saca la pelota del estadio-.
Sus tres tribunas rara vez están llenas, el tiempo hizo estragos y tiñó la pintura de los escalones en veteados manchones amarillos y verdes. El polvo inundó la cabina de transmisión y un tablero electrónico que debería marcar el resultado de locales y visitantes está apagado, desactivado, reservado para quién sabe qué ocasión. El banco local está bautizado como “Jorge Nene Martínez” en alusión a un ex mánager del club DAOM, y para ingresar a la tribuna que está en diagonal del banco visitante hay que subir por una escalera de baranda desoldada cuyos fierros amputados convive con las gruesas grietas de cemento que representan humedad, dejadez: olvido.
Al lado del estadio de beisbol se encuentra el predio de la AFA es de 48 hectáreas, el césped es de un intenso verde oscuro y hay carteles de publicidad por doquier. De un lado y del otro hay dos realidades: el fútbol y el béisbol; como si fueran vecinos, conviven a metros pero son la antítesis: uno es la popularidad, el otro es la lucha constante por serlo.

Estadio Nacional de Béisbol. Autopista Ricchieri km 24,5 Ezeiza.

 

***

Suena extravagante para la mayoría de los argentinos pero hace un siglo que se juega en el país.

El béisbol llegó a la Argentina en 1888 por iniciativa de Jorge Newbery -tío del conocido aviador- como pasatiempo de algunos empleados norteamericanos que trabajaban en fábricas de ese origen. Aquel año el Buenos Aires Béisbol Club y el Cricket Club de Rosario jugaron el primer partido de béisbol en el país pero no hubo ganadores sino controversias: el partido se suspendió por disparidad de conceptos en las reglas de juego. Tras ese altercado el Buenos Aires Cricket Club se disolvió, no así la emergente pasión por el deporte. Los residentes norteamericanos lo siguieron practicando y en 1908 Thomas Newbery y el doctor Homer Prettyman  – adinerados ciudadanos de la época- decidieron organizar en 1909 una serie de tres partidos en la Sociedad Sportiva de Palermo enfrentando al Béisbol Club de San Pablo (Brasil).

La zona de los bosques de Palermo fue el lugar donde asiduamente se comenzó a practicar dándole a curiosos y extraños una primera impresión del por entonces extraño deporte. La popularidad del béisbol se incrementó tanto que el club Obras Sanitarias finalmente lo oficializó entre sus disciplinas deportivas. Los frigoríficos Swift y Armour,  tenían equipos que los representaban pero no así una liga, anhelo hecho realidad  cuando en 1925  se creó la Asociación Argentina de Béisbol -en la actualidad es la Liga Metropolitana y nuclea a 16 equipos entre los que se destacan Ferro, DAOM, Ciudad Jardín y Comunicaciones.

En  un poco más de tres décadas el béisbol en Argentina pasó de ser un simple pasatiempo de trabajadores norteamericanos a una actividad con equipos y liga establecida. Los primeros campeones fueron equipos que ya no existen: Piratas Béisbol Club -ganó el torneo 1926/27-, Asociación Cristiana de Jóvenes -campeón en la temporada de 1928 y la Standar Oil CO. -se quedó con el campeonato 1929-1930.

En 1932 el auge era importante los equipos contaban con divisiones inferiores y se fundó entonces la Liga Argentina de Béisbol  -que agregaría después la denominación “y softbol” ya que patrocinó este deporte similar pero jugado con una pelota más blanda, un campo de juego más estrecho y bates de menores tamaños.

Los clubes de fútbol River, Boca y San Lorenzo no quisieron perder la oportunidad de ser parte del emergente deporte pero la idiosincrasia de estas entidades nada tenía que ver con el clima tranquilo del béisbol. Un escándalo en el partido disputado en 1937 entre Gimnasia y Esgrima y Boca terminó con una dura resolución: la liga determinó que los clubes que pertenecían a asociaciones de fútbol no podían militar en la liga de béisbol, normativa que fue revocada por insistencia de las instituciones futboleras que lograron seguir siendo parte del deporte pero como adherentes. Finalmente, en 1975 se alejaron del béisbol.

En 1940 aparecieron nuevos campos de juego en las localidades de Avellaneda, Migueletes y Capital Federal, ubicados en la zona céntrica de Av. Centenario al 4000 y Paseo Colón e Independencia;  a principios de los cincuenta seis  equipos formaban parte de la primera división -DAOM, Gimnasia y Esgrima de la Plata, Pucará, Aconcagua y Nipón- y seis en la segunda categoría -Pucará, Sarmiento, CASI, Gimnasia y Esgrima, Municipalidad, Burzaco y DAOM.

En 1955 se afilia el primer equipo del interior: el Rosarinos B.C.;  en aquél año el deporte argentino se vio influenciado por los cambios que se produjeron en el país: el peronismo fue derrocado por la autodenominada ” Revolución Libertadora” al frente del general Eduardo Lonardi -que meses después sería remplazado por Pedro Aramburu, alteraciones que dejaron su huella en el béisbol: fue intervenida la Confederación Argentina de Deportes del Comité Olímpico Argentino (CADCOA) y se nombró al general de brigada Fernando Huergo;  la Federación Argentina de Béisbol y Sóftbol corrieron la misma suerte, al mando quedó Alberto Cierrapico. Las primeras resoluciones que se tomaron fueron la suspensión de los torneos de todas las categorías, se conformó un tribunal de penas, una comisión de campeonatos, de prensa y propaganda y se designaron árbitros y planilleros.

Los nuevos decretos tenían como objetivo fomentar e internacionalizar el deporte, organizar giras y traer equipos del exterior; a pesar de la entusiasta propuesta  en diez años entre 1960 y 1970 al país vinieron a dar exhibiciones sólo cinco equipos extranjeros: el Howa Esporte Club de Brasil (1963), el Den-Den Kini, de Japón (1965), Los Doctores de Venezuela (1967), Kanebo, de Brasil (1968) y la selección brasileña en 1970.  La primera gira al exterior, en cambio,  llegó en 1973 cuando un combinado nacional viajó a Italia para disputar la primera edición de la Copa Intercontinental, un par de años después se coordinaron una serie de partidos en Chile.

Hacía finales de los 70 la Federación Argentina tenia afiliadas a la Asociación Cordobesa y Rosarina, a la Liga Metropolitana, Bahiense, Santafecina y Paranaense.

Si bien en el país se organizaron campeonatos sudamericanos juveniles y de mayores y torneos nacionales y que cada institución contaba con divisiones inferiores, el final de la década tuvo un bajo nivel en cuanto a la popularidad del deporte -para el torneo del año 77 sólo se inscribieron cinco competidores (DAOM, Ferro, Comunicaciones, Municipalidad y Fukiyama). La dificultad para conseguir materiales de juego, uniformes y los escasos terrenos para jugar fueron los recurrentes factores que pusieron en peligro la subsistencia del béisbol en el país.

En la década del 80´ las encrucijadas a resolver consistían en desarrollar el deporte, fomentar las divisiones inferiores, organizar campeonatos y giras al exterior e incrementar la técnica de jugadores y árbitros; Ferro, DAOM y Comunicaciones se afianzaron como los equipos de Capital Federal de mejores campañas.  En el interior del país sólo se jugaba en un puñado de provincias: Salta, Santa Fe y Córdoba. 

El futuro del béisbol estaba en un ocaso, los clubes desaparecían, se dependía de la buena predisposición de aficionados y el apoyo de organismos o sponsors eran minúsculos. En el plano deportivo el escenario no era alentador: en casi cuarenta años (1951-1990) la selección argentina no le había ganado a nadie y contaba sólo con una participación en un Panamericano. La gloria llegó, intempestivamente, gracias a una resonante victoria. Fue ante Estados Unidos, en los Panamericanos de Mar del Plata 95, luego vendría otro triunfo -en ese mismo torneo- ante Puerto Rico y años después los primeros títulos internacionales; a partir de entonces el entusiasmo en el béisbol argentino ya nunca volvió a ser el mismo.

Hoy el béisbol en Argentina se resume a la Liga Argentina de Béisbol (cuya primera edición, en 2017, la integraron seis equipos, algunos provenientes de Salta o Córdoba)  y la Liga Metropolitana de Béisbol que entre sus diez equipos cuentan con categorías mayores e infantiles. Por Lanús, Ciudad Evita o Merlo, un puñado de equipos y estadios se encuentran en el conurbano: un deporte que el argentino común tildaría de elitista se expande por la provincia de Buenos Aires como una parábola de aquellas cosas que desconocemos pero que hallamos, incluso, en los rincones de nuestra querida periferia.

Equipos y estadios de béisbol en el conurbano:

Los Leones. Lanús.

Júpiter Béisbol Club. Ciudad Evita.

Berazategui

Las Aguilas Béisbol. El Palomar.

AJS. Asociacion Japonesa Sarmiento. José C. PAZ.

Pioneros Güemes 2398. Merlo.

Gorki Grana, cancha de softbol y béisbol. Fray Justo Sta María de Oro 3530. Castelar

Estadio Nacional de Béisbol. Ezeiza.

 

En 2017 el equipo femenino de Berazategui se consagró campeón de la Liga Metropolitana
Los Leones. Desde 2000 se desempeñan en béisbol y sóftbol cuyas categorías agrupan niños y adolescentes entre 6 y 17 años.

 

EMAIL
INSTAGRAM

4 comentarios en “Retratos de la vida conurbana: una cancha de béisbol en Ezeiza

  1. Estuve en la inauguracion del Estadio Nacional creo que fue en el año 1979 con un Campeonato Mundial Juvenil si no recuerdo mal salio Campeon Venezuela en una apasionante final con Cuba concurri a todos los partidos ya que vivia en Barrio 1 cerca de alli.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *